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miércoles, 1 de junio de 2016

MI ESTRENO COMO PERITO (o mi ocupación fugaz)


Cuando yo era un treintón (allá por 1970), tras contarme un pleito de 10 o más años a punto de perder, un familiar cercano dedicado a la abogacía litigante me pidió permiso para proponerme como perito en la última instancia del caso (Casación). Sin interesarme la peritación, pero intrigado por la causa del alargue y casi fracaso de esa lid (¡una propiedad perdida!), acepté. Días después, ya ratificado por el Juzgado, pedí la información y recibí un grueso expediente (era el cúmulo de 10 o más años de trámite), hojeándolo, señalé lo de incumbencia y, estudiando eso, conocí a fondo el caso. El cual, por el debido respeto, lo contaré con nombres simulados. Así:

En Mina Linda, pueblo rural de la provincia de Alajuela, estaba ubicada la finca en conflicto y vivían las dos familias emparentadas e involucradas en el caso. Una la conformaban tres hermanas ya adultas mayores María, Rosa y Sara y la otra Luis -el hijo de Maria y sobrino de Rosa y Sara-, su esposa Clara e Iris la hija de ambos. La finca era el medio de subsistencia de Luis y, según dicta la demanda, en la esquina Sur-oeste de esa finca, como si fuera parte de ella, había una hectárea de terreno debidamente cercada e inscrita a nombre de las tres hermanas (madre y tías de Luis), la cual, con la anuencia de ellas, él trabajó toda su vida y hasta le quitó los alambres de la cerca para utilizarla como si fuera una sola. Todo marchaba bien, pero, al morir Luis sin testar y pasar la finca a mortual, Clara, la viuda de Luis, la presentó como una sola propiedad. Ellas reclamaron su derecho, pero, aunque tenían justa razón, su reclamo fue insuficiente, no lograron probar la existencia de su finca. Por eso, para hacer valer ese derecho, lo elevaron a juicio y casi lo pierden.

Al estudiar el expediente para enterarme del avance del caso, no logre comprender cómo, siendo una finca inscrita y con un claro detalle de lo ocurrido, los peritos precedentes no lograron encontrarla. Intrigado, para comprobarlo planeé la gira al sitio. El Juzgado, le notificó día y hora de la visita al Delegado Distrital de la Guardia Rural y le encomendó citar a las partes y acompañarme durante la diligencia. El día fijado pasé a la Delegación y, a la hora señalada, con el Delegado y mi Asistente llegué a la finca donde estaban las partes esperando. El Delegado nos presentó y, anotando fecha, hora y presentes, el asistente abrió el acta correspondiente e inicié el interrogatorio para conocer la posición de cada una de las partes. Para mí fue algo molesto, porque, aunque eran dos familias con parentesco muy cercano, no se hablaban entre ellas (las 3 hermanas con la viuda y la huérfana de Luis). Sin embargo, para obviar el problema, se me ocurrió ponerlas a dialogar indirectamente (una escuchaba a la otra y cuando yo la volvía a ver, me contaba su posición al respecto), así, con sólo preguntar a las hermanas sobre el motivo de la demanda y permanecer en el centro mirando hacia uno u otro grupo, obtuve una versión detallada de la parte y contra parte. Luego, al terminar la comparecencia, junto al delegado y el asistente, recorrí el sitio buscando la propiedad supuestamente “perdida”.

Por lo leído y lo escuchado, tenía una idea clara de la finquita y, con ella, pude ubicarla. Busqué la esquina Sur-Oeste de la finca (según lo detallado esa era de la finquita), y, a pasos, marqué el fondo y frente de la misma, luego, observando, vi árboles de jocote enmarcando un área similar a la buscada, los revisé uno a uno, encontrando vestigios de cerca vieja pues el alambre queda incrustado en el tronco. Sin duda, pensé, ésta es la finca “perdida”, debo probarlo.

Para mí, los restos de alambre incrustados en los troncos de jocote evidenciaban la existencia de la propiedad buscada, pero, para un litigio, debía presentarlo de forma totalmente convincente, para lograrlo debía levantar toda la finca y el rastro del lindero hallado, calcular y elaborar los planos respectivos o sea, triplicar el trabajo y, por ende, el costo. Cómo la parte demandante debe cubrir el costo de la prueba pericial para demostrar la existencia del terreno. Obviamente debía plantearles la triplicación del valor antes de iniciar. Para hacerlo, le pregunté al Delegado si las hermanas vivían cerca y respondió: Sí, a 100 m de aquí, ¿vamos? Sí, le respondí, pero vamos en carro para cuidar el equipo.

Me estacioné frente a la “casa”, en medio de un barrizal, por suerte andábamos con botas, la casa era de madera pero en condición deplorable, realmente daba lástima. El delegado las llamo y de inmediato salieron las tres. Sara, la menor, exclamo ¡Qué buen carro, llega hasta el frente!, necesitamos un carro como éste, siempre nos dejan largo por miedo al barreal. Realmente el ambiente se presentaba negativo para plantear la negociación, pero, ni modo, debía hacerlo y lo hice. Sara, la enamorada del carro, se desprendió y entró a la casa. Y, para evitarles algún desajuste, les insinué; “el valor del terreno puede ser menor al del trabajo”, piénsenlo. Sin embargo, al regresar Sara portando la diferencia, a coro dijeron: “Tome hágalo (me la entregaron), nosotras no peleamos por el terreno sino por nuestro honor, dijimos que ahí estaba la finca y queremos demostrarlo“. Y, ante tan contundente decisión, aunque muy dolido, les dije: así se hará.

De regreso al sitio de trabajo, para desahogarme, comenté el mal momento vivido; venir donde una familia tan pobre a incrementar sus gastos. Y, el Delegado inmediatamente contestó: No, no se preocupe, ellas viven así porque quieren, tienen mucha tierra y mucha plata, pero no disfrutan, podrían tener un carro como éste o mejor y vivir en un palacio si quisieran. Imagínese, sólo por mencionarle algo, ellas tienen unos tajos en las fincas, tres de ellos los tiene en pleito con el MOPT y, para poderlos trabajar, el Ministerio depositó en los juzgados respectivos lo correspondiente al avalúo inicial ¢25, ¢30 y ¢42 millones (¢97 millones, y ellas no quieren retirarlos hasta concluir la disputa). Le dije: gracias, realmente me devolvió el ánimo, me sentía mal, pero, ahora comprendo, me dejé sorprender por la apariencia y, según nos decían: “Las apariencias engañan”. Muy cierto.

Una vez reanimado, realicé el trabajo, presenté el informe y, días después, me citaron a una reunión en la Corte Suprema de Justicia. Me apersone el día y hora señalada en el lugar indicado, entregue el citatorio y me dijeron: Sí, lo cito don Ulises (Presidente de la Corte), siéntese ya lo atiende. Al momento, abriendo la puerta me dijo, por favor pase por aquí, entré y ahí estaba don Ulises, nos saludamos y, tomando unos documentos dijo: venga sentémonos aquí (una mesa de trabajo), y, extendiendo el plano y otros documentos del informe, comenzó a preguntarme sobre el caso. Por el tipo de preguntas, necesitaba ciertas aclaraciones sobre el rotundo cambio (apareció la finca). Con las respuestas y explicaciones, traté de aclararle las dudas y mostrarle la veracidad de lo hecho. Por eso, hasta donde pude, reafirmé los tres conceptos básicos del informe:

1. Por ser un bien inmueble, una finca jamás se puede dar por perdida, con los datos de inscripción se localiza y/o con la información suministrada se busca, en ambos casos se encuentra la finca o lo a ella ocurrido. (tras un desastre, sirve para restaurar todo).

2. En la demanda describían la finquita con los linderos Norte y Este en colindancia con Luis. Para empezar por lo fácil, usando un método ligero (medir a pasos y observar), los busqué y encontré la evidencia para decir “ésta es la parcela buscada” (Quién busca encuentra).

3. Para verificar lo encontrado, usando un método preciso, levantamos la finca completa más los rastros descubiertos del lindero Norte y Este de la finquita, luego, al hacer el plano para el informe, la cabida de cada propiedad (finca y finquita), resultó coincidente con la del Registro o sea, sin duda, hallamos el lindero buscada (La suma de las partes = al todo).

Terminada la entrevista, al despedirnos, don Ulises me dijo: Buen trabajo, muchas gracias.

Comentario: Ganaron el pleito y, en el Juzgado, comenzaron a asignarme otros casos, pero, por ser una actividad molesta para mí, forzándome realice cuatro o cinco y renuncié, no quise más. Realmente es muy agradable coadyuvar en la solución de un caso, pero, por tratarse de un pleito, los factores fastidiosos son mucho más y me ahuyentaronñ entre otros: -La mudez entre las partes. -Andar resguardado. -Mucho pleito para poco caso. -Injusta partición entre las herederas, lo plano para la esposa e hija y lo quebrado para la madre,… Esto lo vi en el plano de la finca empleado para el levantamiento, la superficie del terreno tenía dos tercios casi planos, y, un tercio quebrado, era el descenso hacia el río.   
Anécdota chistosa:

Entre nos, a las hermanas (María, Rosa y Sara), por la forma de vestir y el mucho hablar, el asistente les puso: “Las urracas”, ingeniosa comparación, cómo alajuelense sabía poner apodos. 

Beto, junio 2016 

miércoles, 2 de abril de 2014

“Dirección y acción para el hacer...“



Líderes y mística
“DIRECCIÓN Y ACCIÓN PARA EL HACER…”

Heriberto Arroyo Barboza
Pensionado ICE, Apiceista                                                                                                                                                                                                

Cuándo los hoy jubilados éramos escolares, en diversos hogares se practicaba la tradición oral, de generación a generación, los padres, utilizando frases populares formativas, transmitían los buenos hábitos a sus hijos.  De esas tantas frases usaremos una para introducir el tema: “Lo que bien comienza, bien termina”. Esa corta frase es alertadora, nos advierte donde está la clave del éxito y, si queremos lograrlo, no debemos avanzar sin antes tener todo definido. En primer lugar saber ¿qué se quiere y cómo lograrlo? y, a partir de ello, realizar todos los estudios y  planes previos. Luego, antes de iniciar el avance hacia la meta, definir políticas de dirección y directrices para el buen accionar del equipo de trabajo. 

El ICE, a sus 64 años, con el éxito alcanzado evidencia un buen comienzo y su historia así lo comprueba. Sin embargo, posiblemente por razones internas (crecimiento, cambios u otras) o externas (ingobernabilidad, políticas económicas u otras con afectación directa o indirecta), en la actualidad aparenta un debilitamiento de esos principios, por ello conviene darles un refrescamiento.

Desde el inicio, por la actitud y liderazgo del grupo pionero, brotó la mística, se desarrolló y, por tradición, aunque mostrando cierto agotamiento aún perdura. Su aporte, sin duda, ha sido relevante en la consecución de las metas; especialmente al afrontar esas obras que, por diversos factores (dificultad-incomodidad-peligrosidad u otros), se complican y a veces se tornan casi irrealizables. En ellas, la mística ha sido y seguirá siendo esencial para vencer los obstáculos, porque, su influjo en el grupo facilita la ejecución.  Por eso, para asegurar los resultados, conviene mantener ese sentimiento de apego y disposición por el trabajo, vivificar esa tradición. 

Pero, ¿dónde está la mística, es del individuo ó del grupo, se nace con ella o se aprende? Una vía para dar la respuesta es utilizando lo actuado cómo motivo, porque, al recordar esos hechos aleccionadores y  percibir en cada uno de ellos los efectos de la mística, se reitera la existencia de ese sentir a nivel Institucional. Esperando lograrlo, recurriremos a los textos-testimonios y anécdotas de entonces donde se puede entrever lo ocurrido porque en ellos se resalta el buen proceder de los líderes pioneros, quienes, cómo gestores y coadyuvadores de la idea, además de sembrar la semilla, quisieron asegurar su germinación y desarrollo. Para ello, con diligencia ejemplarizante, transmitieron  su certeza e inspiración a los nuevos integrantes y estos, trabajando con el mismo apasionamiento, le dieron continuidad y continuidad y…, así, como un hábito, se perpetuó. Por eso, ahí, donde tuvo su arraigo la mística es donde podemos encontrar el cómo, en algo totalmente nuevo, brotó, se adaptó, se incrementó y perduró.

Al respecto, por sentirse en ella la esencia de esa conducta inicial, se transcribe, del testimonio del Ing. Carlos Luis Corrales Villalobos[1] sobre lo actuado en el ICE, su concepto de quien lideró el grupo pionero y una anécdota complementaria:



Jorge Manuel Dengo era ante todo un maestro y sus conceptos filosóficos sobre educación tenían una gran visión de largo plazo.

Él concibió el ICE como una estructura educativa para un gran cambio, el que se produjo.

No estaba tratando de hacer una institución productora de energía, estaba tratando de crear un gran cambio cultural en el país y lo logró.

Él sabía del gran impacto cultural del ICE y nos convenció de que no había cambio si esto no se producía primero en cada uno de nosotros, cada empleado del ICE debería ser desarrollado al máximo de sus potencialidades personales, iniciativa, habilidades, inteligencia, autoestima. Consecuentemente, el ICE debería convertirse en una escuela siempre abierta, siempre dinámica, siempre progresista.

Si esto no se lograba, el Instituto Costarricense de Electricidad no podría cumplir su misión funcional y cultural. Todo hombre que llegue al ICE, cuando salga, debe ser un hombre diferente, un hombre desarrollado, con un alto nivel de confianza en sí mismo.

Bajo estos conceptos, fueron reeducados  miles de hombres que se han esparcido por todo el país, produciendo pequeños y grandes cambios culturales. Muchos de ellos inclusive, reclamaron el derecho de hacerlo. 

Hay en el Instituto Costarricense de Electricidad una estructura física que llena de orgullo a muchos costarricenses, pero debajo de eso, hay una infraestructura cultural que pocos conocen.

Ing. Carlos Luis Corrales Villalobos


-Don Carlos, como jefe del P. H. Río Macho, a mediados de 1961 autorizó un curso de dibujo para mecánicos y como requisito de ingreso estableció tener “Estudios Primarios”. Esa lógica condición le generó uno de esos reclamos mencionados y, para ilustrar el tema, lo cuenta:

Una noche al salir del comedor rumbo a la oficina, me seguía un guanacasteco alto, quién, con intención de hablarme se acercaba y al no atreverse se devolvía, para ayudarlo le pregunté, ¿quiere hablar conmigo?, ¿de qué? y seguí caminando hacia la oficina, entramos y nos sentamos. Él me dijo: - Usted me ha producido el mayor daño en mi vida, ¿por qué?, -porque  no me ha permitido entrar al curso de dibujo para mecánicos. ¿Cómo?    -Usted puso como condición que tuviera el 6° grado concluido y yo no he asistido nunca a la escuela. ¿Sabe escribir?, -no; ¿sabe leer?, -tampoco, ¿sabe sumar, restar, multiplicar?  -Don Carlos, yo no sé nada, pero usted no tiene derecho de negarme la oportunidad de formación. ¿Qué vamos hacer? –Yo me comprometo a hacer en 3 meses, toda la escuela primaria en lectura, escritura y números.

Por su empeño y mientras afloraba el resultado de su ofrecimiento, le autorice entrar como oyente, Poco a poco, acorde a su aprendizaje, en todos los rincones del proyecto, en las láminas de acero, escrito con tiza de herrero apareció: Mamá me ama, mamá amasa la masa, con una letra de principiante, pero con unos trazos muy finos y elegantes. 2+3=5,  2x3=6,  5x10=50, por todo lado…

Con su capacidad y el esfuerzo realizado, aunque no le alcanzó para lograr su diploma de 6° grado, sí cumplió con el objetivo del curso, leer planos, y, con el tiempo, se convirtió en un poco humilde  montador de compuertas, un especialista.


Este claro mensaje de don Carlos, además de reseñar el ICE proyectado por el mando superior, señala las directrices utilizadas para, fomentando el máximo desarrollo de cada funcionario, hacerlo realidad. Indudablemente, ese ambiente motivador, fue el inspirador de esa reacción de cariño y dedicación, de esa mística, de ese darlo todo y un poco más por alcanzar la meta. En esa relación “directriz vs mística”, es donde debemos concentrar la atención, porque, al ser directamente proporcional, permite regular el ambiente para, cada uno disfrutando el diario hacer, haga posible el avance de todos como equipo hacia la meta.

La anécdota nos muestra un factor relevante para  lograr la operatividad de ese enlace (directriz vs mística), “aplicar las políticas”, debemos considerarlo, porque, cualquier determinación sin ejecución (Leyes, reglamentos, normas y otros), resulta inoperante. Don Carlos, como parte de ese grupo de líderes pioneros que también lo hicieron, identificado con la política dictada la puso en práctica (siempre mantuvo programas para el desarrollo de los trabajadores, a su tiempo contaremos anécdotas al respecto). Y, el reclamo, es un ejemplo fehaciente del interés de los trabajadores por aprovechar esos programas. En suma “Un líder identificado, al convertir las palabras en hechos, dota de logros al grupo y por ende a la empresa”.

Con lo poco andado, ya tenemos elementos para responder la interrogante “¿dónde está la mística, es del individuo ó del grupo, se nace con ella o se aprende?”. Sin embargo, por el mucho escribir, se nos acabó el espacio y, para no estrechar el análisis, lo dejaremos para la próxima, así, para enriquecerlo, quienes a bien lo tengan pueden enviar su respuesta.


Publicado en la revista SOMOS
Noviembre -diciembre, 2013.
GRUPO ICE. Año 4/N° 20.



[1] El Ing. Carlos Luis Corrales Villalobos, como estudiante integró el grupo del P.H. Carrillos (Planta de Heredia) e ingreso al ICE el 1° de enero de 1951 a -Líneas de Transmisión, -en P.H. La Garita  (Asistente de la Jefatura). -Jefe de P.H. Río Macho, P.H. Cachi y P.H. Tapantí. –Director y luego -Gerente del Área de Construcción hasta mediados de 1983, cuándo, cómo Gerente, pasó al SENARA y después al IMAS como Presidente Ejecutivo.

lunes, 20 de enero de 2014

Votando; me inicié de ciudadano.


-Para realizar algo responsablemente, antes de efectuarlo, debemos conocer en todos sus detalles la cosa por hacer. Y, como emitir el voto no es la excepción, al entrar al recinto se debe estar, además de motivado para el acto, totalmente sabido y decidido: “Por qué y por quién” votará.  HAB.

El primer voto: Lo emití en las elecciones del domingo 2 de febrero de 1958, en Junta Receptora ubicada en el Instituto de Alajuela, frente al Parque Central de esa ciudad. Me había preparado bien, y, consciente del por qué y por quién votar, llegué seguro a cumplir con mi deber de ciudadano (Artículo. 93 de la Constitución: El sufragio es función cívica primordial y obligatoria…) y, para ampliar el tema, vale repasar lo relevante del mismo:

I. Para ese entonces, el derecho de ciudadano se adquiría a los 21 años; en mi caso, por haber nacido el 26 de abril de 1937, al día de las elecciones me faltaban 2 meses y 24 días para obtener ese derecho; no obstante, por ser año electoral, había un rango establecido para adelantarlo y, por estar dentro de él, pude estrenar la cedula votando.

II. Lo vivido en dos campañas anteriores a esa me fue de utilidad: a) –1948; ya comenté en el blog (lo visto durante la campaña, el propio día de las elecciones y el trágico final: “La Revolución del 48”). A pesar de todo, por el cambio dado en el proceso, ese luctuoso hecho marcó el antes y el después de nuestro sistema democrático; nos reafirmó la importancia del voto y, sobre todo, restableció la confianza en el proceso. Ahora, el Tribunal Supremo de Elecciones garantiza la pureza del sufragio y eso, creer en la decisión, nos mantiene unidos y en paz. Para conservar esa dicha, debemos votar todos. b) -1953; la primera votación después de dicho cambio se realizó el domingo 26 de julio de ese año (fecha inusual, provocada por los 18 meses de gobierno de facto, Junta de Gobierno. En el segundo periodo de don José Figueres F. 1953-1958 se ajustó y continuó según lo establecido, primer domingo de febrero). El partido Liberación Nacional, recién fundado, con don José Figueres Ferrer como candidato ganó las elecciones al opositor Partido Demócrata con don Fernando Castro Cervantes como postulante. Yo, aunque no era votante, le di seguimiento y, comparando ésta con la del 48, sentí la diferencia y, ese rotundo cambio, me puso a pensar en: ¿Cómo actuar cuándo sea ciudadano?

III. La respuesta la obtuve en cuarto año de colegio, ahí, el Lic. Alvaro Chacón Jinesta (q.d.D.g.), abogado de profesión y profesor de cívica por afición; quién, con su forma de enseñar, pretendía infundir el valor cívico en cada uno de sus alumnos, pero, no de forma temporal para ganar el año, sino con carácter de permanente para uso de por vida. En los puntos relevantes insistía para resaltar la importancia del mismo, pero, con los deberes del costarricense (Art. 18 de la Constitución: Los costarricenses deben observar la constitución y las Leyes, servir a la patria, defenderla y contribuir para los gastos públicos), fue persistente, de inicio a final de curso nos los machacó, y, para despertarnos aún más el interés por ellos, en la primera lección los declaró “pregunta permanente”, al decirnos: “En cualquier momento, sin importar hora ni lugar, al encontrarme con alguno puedo preguntárselos, y quién no responda correctamente se queda“ (lo hizo: en el examen final una compañera, en el último párrafo ‘contribuir para los gastos públicos’, cambió ‘para’ por ‘a’ y dijo: “contribuir a los gastos públicos” y, luego de preguntarle varias veces ¿está segura?, y ella mantener su respuesta (equivocada); la reprobó, desde luego en febrero lo aprobó y pasó era muy buena estudiante, simplemente un error gramatical provocó el desliz. Sin embargo, para ella y todos los presentes (el examen era oral), fue muy duro y a la vez aleccionador (aprovechó ese error final para amacizarnos los deberes ciudadanos), algo para no olvidar, nos lo gravó de por vida cuándo dijo: ‘Ese cambio, la convierte en una parásita de la sociedad, porque, en vez de contribuir para los gastos, está contribuyendo a gastar’. No cabía apelación, estábamos advertidos (era para cualquiera y le tocó a ella), por eso, dolidos por lo ocurrido y agradecidos por lo aprendido, como mudos quedamos, mas, a 58 años de aprovechar de ese aleccionamiento, creó que nos faltó decir: “Gracias don Alvaro” por inculcarnos los deberes del costarricense, porque ellos son la clave del actuar ciudadano.

IV. En 1957 inicié estudios en la Universidad (UCR, la única en esa época), y, para cruzar San José rumbo a la parada de Alajuela, pasaba frente a la Asamblea Legislativa (Av. 0 y C 2, esquina S-E de la Artillería, hoy Banco Central) y, cuando tenía tiempo, me quedaba un rato escuchando el debate, había Diputados con buena oratoria, entre ellos don Mario Echandi J., quién, por su porte activo y luchador, se convirtió en el líder de la fracción opositora y, por su relevante desempeño, lo eligieron candidato presidencial opositor.

V. En 1958, domingo 2 de febrero, se efectuó la segunda elección después del cambio y en ella debuté como votante. Había tres postulantes: Francisco José Orlich Bolmarcich del Partido Liberación Nacional (Oficialista), Mario Echandi Jiménez del Partido Unión Nacional (opositor) y Jorge Rossi Chavarría del Partido Independiente (Liberacionista, pero, al perder la precampaña, por escisión se independizo). Con las enseñanzas de don Alvaro y lo público de cada uno, me resultó fácil escoger. En lo personal los tres reunían condiciones para el puesto, por eso, para decidir cuál, fue necesario entrar en detalles, así; don Jorge fue el primer excluido, porque, su separación del partido, me hizo dudar sobre su interés entre lo personal vrs. lo grupal. Entre don Chico y don Mario, al cumplir ambos a cabalidad, debí apoyarme en un ofrecimiento de campaña para escoger, el cual, a mi criterio de novato, era un factor relevante en ese preciso momento, porque, con la rebelión del 48, el país estaba en paz pero la población no (había resentimiento, rencor y hasta odio en algunos casos. Debido al exilio de familiares y/o líderes políticos.) y, don Mario, pensando en la tranquilidad popular, ofrecía una amnistía general para todos los involucrados en esa insurrección; por eso, buscando la paz para quienes estaban en esas condiciones, voté por él.

El resultado final fue: Don Mario un 46,4 %, don Chico 42.8 % y don Jorge 10,8 %. Así, fue electo don Mario (En liberación algunos comentaron que, don Jorge con su retiro, dividió el partido y provocó la derrota. Por los resultados parece cierto).

Fue una buena administración; cumplió la promesa decretando la Reconciliación Nacional, con ello permitió el regreso del ex-presidente Calderón y, al recuperarlo, su grupo se reorganizó. Construyó escuelas, se aprobaron algunas leyes importantes como la Ley de aguinaldo, la Ley de protección y Desarrollo Industrial, creó el Servicio Nacional de Acueductos y Alcantarillados, el primer Plan Vial, el Instituto Nacional de Tierras y Colonización, fomentó el desarrollo del comercio y la agricultura, cambió las armas sobrantes (por la abolición del ejercito) por tractores para el desarrollo agrícola, rompió relaciones con Cuba (por los fusilamientos) y otras más.

De 1958 al 2010 participé en 14 elecciones (con una doble, 2002 con segunda ronda), y, durante ese lapso venía sintiendo, entre uno y otro periodo, un aumento en el grado de dificultad para escoger el candidato. El cual podría resumirlo así: En la primera, cómo antes describí, tenía tres candidatos de sabida capacidad para el cargo, por eso, debí recurrir a detalles para elegir por exclusión. Y, ahora, en mi quinceava oportunidad, se presentan trece pretendientes y, a dos semanas para el evento, no he podido decidir por cual votar. Ellos no externan sus habilidades para administrar nuestra hacienda y sus mensajes tampoco (algunos más bien asustan: eliminar el examen de bachillerato, quitar impuestos, legalizar las ventas callejeras, muchos más).

Cómo debo votar para cumplir con mi deber de ciudadano y, habiéndolo intentado, aún no se por quién, espero para antes del dos averiguar cuál nos conviene, aunque sea por inspiración.

lunes, 30 de diciembre de 2013

Un reto de fin de año

¿Qué tal si mañana 31 diciembre 2013 celebran de forma diferente?  Una opción que se me ocurre al aire es que decidan dibujar, encontré este video en que explica cómo bocetar una casa campesina.  Así que mañana lápiz y papel para todos. 


jueves, 30 de agosto de 2012

La Guerra Civil de 1948: una síntesis

Gabriela Villalobos
Historiadora, Dpto. Antropología e Historia Museo Nacional de Costa Rica

 
 La Costa Rica de los últimos sesenta años está marcada por la década de 1940 y en particular, por la Guerra Civil de 1948; fue una época controversial que aún hoy despierta antagonismos y pasiones.
En la década de 1940 se profundizó el papel social y económico del Estado. Se creó la Universidad de Costa Rica en 1940, se promulgaron las Garantías Sociales en 1942 y el Código de Trabajo en 1943. Fueron años también marcados por la crisis    económica generada por la Segunda Guerra Mundial.

La dinámica política de la época arranca en 1940 cuando el Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia ganó las elecciones presidenciales. Después de la ruptura con miembros de su partido, los nuevos aliados políticos de Calderón pasaron a ser los comunistas, bajo el liderazgo de Manuel Mora y el arzobispo de la iglesia católica Víctor Manuel Sanabria. 

Firma del Pacto de Embajada de México. Esta guerra dejó al parecer más de 1000 muertos, pero todavía hoy no se conoce la cifra exacta. 

La violencia y la represión de los gobiernos de la década de 1940 fueron la causa por la cual muchos personas apoyaron al Ejército de Liberación Nacional, pero finalizada la guerra, los ganadores también reprimieron y persiguieron a sus adversarios políticos. 

Los principales perdedores de la guerra fueron los comunistas, cuyo partido fue declarado fuera de la ley hasta 1975. Una de las acciones más violentas del período fue el asesinato en el Codo del Diablo de varios militantes comunistas por parte de militares de la Junta de Gobierno.

Aunque Ulate ganó las elecciones José Figueres ganó la guerra. Ante esta situación firmaron un pacto donde se estableció que la Junta de Gobierno bajo el mando de Figueres ejercería durante 18 meses sin Congreso y que pasado ese período, entregaría el poder a Ulate. También, se estableció que se convocaría a una Asamblea Nacional Constituyente para formular una nueva Constitución Política.

Las medidas que estableció la Junta de Gobierno dejaron en claro que había un proyecto político de reforma estatal y modernización del país. La nacionalización bancaria decretada por la Junta otorgó un papel decisivo al Estado en el crecimiento económico. También se creó el Instituto Costarricense de Electricidad para impulsar la producción de energía eléctrica y el desarrollo de las telecomunicaciones del país. 

Posteriormente, en  la Constitución de 1949, se estableció la abolición del ejército como institución permanente, el derecho al voto de la mujer y de la población afro-descendiente, la creación del Tribunal Supremo de Elecciones, la eliminación de la reelección de diputados y la disminución de atribuciones del Poder Ejecutivo. Además se estableció el régimen de instituciones autónomas, la Contraloría General de la República y el Servicio Civil.

El sistema político costarricense profundizó su carácter civilista con la creación de instituciones para evitar el fraude electoral y asegurar la estabilidad política, proceso que se acompañó de la consolidación del papel protagónico del Estado en diversos aspectos de la vida económica y social del país.

Sesenta años después los costarricenses nos enfrentamos al fin del ciclo histórico iniciado en la década de 1940, donde muchos impulsan el abandono de la función reguladora económica y social del Estado, traspasando algunas de las mismas al libre mercado.


Este es un debate que necesita la participación activa de todos los ciudadanos, pues concierne a las condiciones de vida heredadas de quienes forjaron nuestra historia y a la construcción de un futuro promisorio para las generaciones venideras.
 

informacion@museocostarica.go.cr  /  teléfono 2257 1433
Museo Nacional de Costa Rica-La guerra civil de 1948: una síntesis


Se publica con autorización del Museo Nacional de Costa Rica y de la autora. 

Recapitulando

Después del saludo y las recomendaciones para, retrogradando en la memoria, extraer las experiencias; se reseñó el escenario en donde las vivimos. Esa Costa Rica de la primera mitad del Siglo XX, con sus bellezas naturales y sus carencias tecnológicas; la cual, por la influencia de elementos relevantes (Guerras I y II, depresión de los 30, modelo agro-exportador en crisis, los cambios y reformas de los cuarentas,…), económicamente estaba inmersa en el sub-desarrollo y pobreza, y, lo peor, la crisis eléctrica y telefónica no le permitía enrumbarse hacia el desarrollo…

Para revivir lo actuado; se establecieron dos rutas: ‘-El Proceso de Electrificación’ y ‘-Los Esfuerzos de la Población’ (vistos desde dos ángulos: “superior e inferior”). Y, por ser la Guerra Civil del 48 un evento de cambio, se fijó como meta para la primera parte de las dos rutas establecidas y, habiendo llegado ambas a ese límite (se reseñó: Del Proceso…, la primera época, 1882 a 1949 y del Esfuerzo…, sus dos puntos de vista; superior con los testimonios de don Jorge, 1919 a 1948 e inferior, con las vivencias de Beto, 1937 a 1948), se da por concluida la primera parte…

Habiéndose narrado en ella algunas vivencias de los años cuarenta y de la Guerra Civil del 48…, resulta adecuado clausurarla con un comentario profesional al respecto. Para, además de confirmar lo relatado, ampliar el panorama de lo ocurrido en esa época. Buscando, lo encontré en, (informacion@museocostarica.go.cr), se titula La Guerra Civil de 1948: una síntesis. Escrito por la Historiadora Doña Gabriela Villalobos y publicado en la página del Museo Nacional de Costa Rica. Por, estimarlo ideal para el cierre de esta primera parte, con el debido permiso de la Autora y del Museo, lo incluyo.



Los textos y fotografías de este blog están bajo mis derechos de AUTOR, Heriberto Arroyo