Vistas de página en total

lunes, 23 de julio de 2012

Beto continuación (IV)


-La plaza de ganado; al describir los alrededores de la escuela la mencioné, ubicándola frente a ella (Plaza Acosta en medio), mas, estando en otro tema (Curso lectivo…), con un ‘Luego les cuento’, pospuse su narración. Ahora, para cumplir lo ofrecido, contaré los recuerdos de un lunes en la plaza (La actividad se desarrollaba todos los lunes…).

Los domingos, por la tarde, iniciaba la llegada de camiones con ganado (novillos, toros, vacas, terneros,…, también llevaban caballos, cerdos, perros, pájaros,…) y, por la noche, algunos ya andaban curioseando, buscando el negocio como dicen.

El lunes en la madrugada; cuando se abría oficialmente la actividad, comenzaba un trajín interesante, vendedores y compradores buscando su objetivo: ‘conseguir lo mejor’…

Así, los compradores, en busca de un negocio redondo (bonanzoso y lucroso), primero hacían un recorrido de estudio y, al dar con lo requerido (algo conforme a sus necesidades),  se acercaba al vendedor para transar (conociendo el coste, ofrecía menos), así, regateando, poco a poco iban ajustando precio hasta llegar a lo justo para ambos y, al lograrlo, trato hecho… El negocio podía cerrarse por bulto o por peso, de ser el segundo, para calcular el monto, debía llevar la o las reses a romanear. Eso era de fácil trámite, primero pagar el importe para quedar en lista de espera, luego aguardar y, al llamarlos, ingresar su ganado a la plataforma de la báscula. La cual, para garantizar la permanencia del o los animales sobre ella, estaba protegida por un corral debidamente ajustado a sus dimensiones y con dos portones opuestos (entrada por el Norte y salida por el Sur). La plaza tenía un espacio grande en donde se acomodaban a mercar lo traído y quienes venían con hatos (manada), para facilitar su manejo, utilizaban los apartaderos; a estas áreas (general y aparto), las circundaba un callejón interno y, entre otros usos, servía de acceso a la romana. Cuando los animales ingresaban en el área de pesaje, por tener ésta un piso movedizo, éstos se desequilibraban y, con sus bruscos movimientos, alteraban el sistema, por eso, los responsables del pesaje, para hacer la lectura debían esperar  el restablecimiento de la calma.  Una vez normalizado el sistema, leían el peso y Licho, por ser el divulgador del grupo, lo pregonaba (Ejemplo: 567 Kg) y los interesados tomaban nota; era una actividad bonita y muy entretenida…, había quienes pasaban horas disfrutando…

La venta de caballos; era otra actividad muy concurrida, los vendedores-compradores y mirones, formaban tamaño grupo. El interesado en alguna bestia la revisaba con esmero…: pasaba observándola, se acercaba…, le levantaba la cola y miraba, le revisaba las pezuñas, luego, para estimar la edad, le agarraba del hocico y, abriéndole la boca, le observaba el desgaste de los dientes. Y después de esa meticulosa revisión, hacían la oferta y comenzaba el regateo…

La venta de cerdos; por lo escandalosos y olorosos, prácticamente sólo el vendedor y el comprador interesado, los mirones andaban de largo. Mayoritariamente eran cerdos con el tamaño y gordura para el destace, por eso, para llenar sus necesidades, los carniceros eran los más interesados en adquirirlos…

Una anécdota al respecto: El abuelo de Memín, un compañero de la escuela, se dedicaba a la venta de cerdos y un lunes, teniendo cinco ‘lechoncillos’ listos para llevar a la plaza, por algunos imprevistos en sus quehaceres, debió desistir, mas, por estar urgido del ingreso, le encargo al hijo menor (tio de Memín, poco diestro en los negocios), encargarse de la venta. Como instrucciones le dijo; busque un buen precio, pero, por ningún motivo acepte menos de setenta y cinco colones por los cinco. Muy bien Tata…, se despidió y partió con los ‘lechoncitos’ rumbo a la plaza. 

A penas llegando, un carnicero le dijo: “Déjeme esos animalitos, se los pago a veinticinco colones cada uno” y el tio de Memín le respondió; ‘NO, págueme setenta y cinco colones por los cinco y se los dejo’, trato hecho, dijo el carnicero, tome y deme.

Todo contento se regreso y, al entregar cuentas, le contó al papá los términos del negocio… Ayayay… ¡Pobre señor…! por la reacción…, casi se queda sin abuelo Memín.

Esta anécdota tiene su mensaje, vale la pena analizarla: 1) El carnicero ofreció ₡25,00 por cada cerdo esperando iniciar el regateo y, el inexperto vendedor, recordando la advertencia de su padre, sin pensar, pidió el mínimo sugerido (₡75,00 por los cinco). Así, el carnicero, conocedor del verdadero valor de los cerdos, se aprovecho de la ingenuidad del joven y le pagó lo pedido (apenas un 60% de lo por él ofrecido). 2) El precio justo se da cuando; ‘Si yo gano, tu ganas’, en este caso, esa relación se transformó en ‘Yo gano, aunque tu pierdas’, no fue justo...

Recomendación: ‘Nunca nos aprovechemos de un ingenuo, ayudémoslo cerrando un trato justo’.


Los perros, pájaros y otros…, por ser animales domésticos…, eran de compra riesgosa, se debía tener mucho cuidado, porque, en busca de unos pesos, individuos inescrupulosos  pasaban, se robaban algún animal de esos y, para convertirlo en efectivo, se venían a la plaza…, así, quién lo compraba, además de convertirse en topador, podría verse en un lio (por comprar lo hurtado).

También hubo casos de estafa: Una vez, durante la oscura madrugada, llegó un extraño vendiendo chorchas, se veían bonitas y a buen precio, rápido se le terminaron. A la semana siguiente lo andaban buscando y no para comprarle, sino para reclamarle porque les vendió zanates con el pecho pintado de amarillo… No lo encontraron…, jamás volvió, los estafó…

Ahí vendían de todo, comidas tiliches, animales, lotería, ropa,… y, aunque la mayoría de los vendedores eran bien intencionados, existían los mañosos y, sólo ‘pelando el ojo’ se detectaban.

Alteraciones externas; Cuando un novillo, se escapaba de la plaza, corría despavorido y, pasando de gente en gente, delante de él corría el grito avisador ¡viene un toro bravo!,…,…, así, todos corrían a refugiarse y/o cerrar puertas, portones,… De pronto pasaban el toro corriendo… y detrás los jinetes tratando de lazarlo, era un espectáculo relámpago…, pero, tratándose de un toro huyendo (no bravo, mas, si asustado y acosado) y unos jinetes persiguiéndolo (con su atención puesta única y exclusivamente en el animal), quién se atravesara lo arrollaban (peligrosísimo, un descuido y choz… júntenlo).

 Eso era normal todos los lunes y muy ocasionalmente ocurría en domingo por la tarde o noche...

En una escapada dominical; al ser las ocho de la noche, el novillo llegó al Parque Central, ahí, en un acto muchachil, un grupo lo acorralo y lo fue guiando hacia la entrada principal del Cine Milán (ubicado al costado sur del parque), una vez en ella, rompieron el cerco y lo arriaron hacia el interior de la sala. ¡Huyyyyyyyyy!…, imagínense…, estando en el cine, mirando con atención la proyección y de pronto irrumpe un enorme y asustado animal… Se oyó un múltiple grito de pánico, se iluminó la sala y, por suerte, con la inclinación y el brillo del piso, el toro se resbaló y fue a pegar contra el muro del escenario, quedando ahí quieto (por el golpe, el susto o milagro…) y, fuera del pánico vivido, no paso a más. De ahí, los expertos, lo lazaron y se lo llevaron…, fue una broma de alto riesgo, ejecutada sin medir las consecuencias, fue una ocurrencia de alguno efectuada entre todos. Sin embargo, cuando la policía llegó, ninguno apareció… En lo sucesivo, para proteger la entrada principal durante la proyección, el portón con cierre de tijera, permanecía estirado…, o sea, no permitía el acceso y, en caso de emergencia, se recogía hacia los lados y listo… (Vía libre).     

-‘El Polaco’; así llamaban a quienes, con una o más valijas llenas, andaba de Barrio en Barrio y de pueblo en pueblo ofreciendo telas y/o prendas de vestir a pagos. Cuando uno de ellos pasaba mercadeando, traía regocijo al vecindario, era la oportunidad para cubrir faltantes. Las mamás salían y, revisando la mercadería, escogían lo de su interés (según necesidades y posibilidades); en seguida, para saber el costo, cada una trataba con ‘El Polaco’. Sí pactaba, le firmaba un documento como responsable de la cuenta (detalle de lo recibido y adeudado) y, para el control de abonos y saldos, recibía una de las dos tarjetas confeccionadas para eso (cliente y  mercader). Así, semana a semana cuando pasaba cobrando (al no haber cuota fija, el abonamiento era acorde a posibilidades…), salían con la tarjeta y le decían, ‘abóneme tanto’, él, recibiendo el importe, lo anotaba en ambas tarjetas (señalando el nuevo saldo) y, devolviendo la tarjeta del cliente, seguía su camino. Seguro el negocio no era malo, porque, cuando aparecía una urgencia, aún con saldo pendiente…, le pedían la prenda requerida y, sin dilación, se las traía... (Ampliación del crédito).

La ropa interior (calzoncillos y camisetas); no la negociaban con ‘El Polaco’ porque la hacían en la casa. Seguro por resultarles más económico, en diversos negocios (pulperías, panaderías,…), compraban los sacos de manta vacios (utilizados para empacar azúcar o harina), con ellos,  las mamás, haciendo gala de sus habilidades, con su máquina de coser confeccionaban esas prendas y les quedaban bonitas, hasta tenían el cuidado de acomodar la marca impresa en el saco (me acuerdo las de ‘Harina Sol’ con el sol dibujado, cubriendo el pecho o la espalda).

Los pantalones de mezclilla; se comerciaban muy esporádicamente, porque, emparchándolos, los eternizaban (desteñidos, rotos y por lo general remendados, pero, ante las circunstancias, en uso). Para quienes vivimos esa época de pantalones eternales, los actualmente en moda nos resultan semejantes y, como las modas se repiten, hasta dudamos… ¿Podrá ser posible?... Sin embargo, por fortuna no se trata de un regreso de esa época, es una moda nueva y totalmente diferente: Esas prendas:
“Antes, denotaban escasez, hoy, exhiben opulencia”.

-Comenzó la campaña política; eso me respondió papá cuando, caminando con él por la ciudad, al notar cierta alteración del ambiente le pregunté ¿Por qué ponen banderas y vivas en las casas? Y ésa, su respuesta, me fue novedosa … no tenía antecedentes al respecto (de procesos 40 y 44, no memoricé nada). Por eso, para ampliar el tema, continué interrogándolo… 

¿Por qué diferentes las banderas? 

R/… Para resaltar uno del otro, se trata de dos partidos diversos y cada uno impulsando a un candidato para presidente. Por eso, durante la campaña, ambos partidos lucharán por atraer a sus filas la mayor cantidad de votantes… y, según ellos, un factor importantísimo para sentir y mostrar poderío es: ‘Hacer resaltar sus colores en la comunidad…’

¿Cuáles son esos partidos y sus candidatos?
R/… El Republicano  Nacional, partido oficial… (Actualmente gobernante) e identificado con los colores ‘Azul-Amarillo-Rojo’ y pretende reelegir al Dr. Rafael A. Calderón Guardia (quién gobernó en el período 1940-1944) y El Unión Nacional, partido de oposición, se identifica con los colores Azul-Blanco-Azul y busca elegir a Don Otilio Ulate Blanco, prestigioso periodista.
¿A cuál considera mejor?
R/… Bueno, realmente no tengo conocimiento político para evaluar a estos señores, pero, si están de candidatos, los dos son buenos, tienen conocimiento y capacidad para gobernar el país. Sin embargo, por lo escuchado, para conservar las Garantías Sociales debemos votar por Calderón Guardia y, como esas protegen a los trabajadores, le daré el voto al Doctor.

¿Adónde escuchó eso?
R/… Hace días anda el runruneo e inclusive, la huelga de finales de julio y principios de agosto, la llamada ‘Huelga de Brazos Caídos’, ese fue un movimiento organizado por los patrones exigiendo garantía de elecciones libres y el gobierno, además de asegurárselos,  les permitirá participar… Ellos, los opositores, todos están unidos para tomar el poder y quitarse esa carga… Ese es el preocupante susurrar…

Bueno, si está decidido a defender un logro de los trabajadores y eso le señala por quién votar,

¿Cuándo ponemos la bandera?
R/.. No, nosotros no ponemos bandera, yo no pertenezco a ningún partido. Es cierto, estoy decidido a apoyar la causa de los trabajadores y, de hecho, sé por quién votar, eso es suficiente.

Lo comentado es para satisfacer su interés sobre el tema, pero, por mi trabajo, no me conviene externar color político alguno, debo mantenerme reservado y así, sin problema alguno, puedo servirle a los clientes de ambos bandos. Porque, aunque yo no tenga prejuicios, habrá quién si los tenga y, requiriendo mis servicios, decida no llamarme, eso, por afectar nuestros ingresos, sería de graves consecuencias…

Comprendido; estuvo muy bonito e interesante, pero, como ya llegamos, después continuamos…  

-Fiesta de cumpleaños; la hija de don Pedro cumplía años y, para darle realce a la fiesta casera, sus padres, entre otras actividades, programaron una presentación de títeres, espectáculo de mucha atracción para niños y, ese día no fue la excepción, la presentación dio alegría a la chiquillería presente (La corrida de toros, el maromero, el payaso…., todo era muy Jocoso). Además, con la autorización de don Pedro, papá le permitió a Naldo (declamador y actor aficionado), hacer un ensayo de, según él, una breve y divertida comedia titulada ‘El Duelo del Cobarde’ (Un preestreno ante espectadores inexpertos, diría yo). Por eso, llegado el acabamiento de los títeres, sin ningún preámbulo inició el acto:

Aparecen en escena dos caballeros (Naldo y su hijo elegantemente vestidos con frac, bombín,…), enfrascados en una fuerte discusión y, por sentirlo real, la inocente concurrencia se asusta, de inmediato lo refleja en su semblante, el regocijo externado durante la presentación de los títeres, se tornó en sorpresa, luego en susto… llegando hasta el pasmo o sea…, estaban perplejos. Así, cuando posicionados para el duelo ambos caballeros dispararon…, con las detonaciones se despertó el histerismo colectivo y, en  espantada, todos gritando corrieron en busca de protección, se metían debajo de las camas o detrás de los roperos u otros muebles donde sintieran seguridad,… Ese fue el fin de la fiesta…, costó restablecer el orden… y, al lograrlo, no quedaban invitados…

Papá se apenó muchísimo, lo llevaron para realzar la actividad y lo logró, mas, al terciar ante don Pedro para permitir el ensayo sin conocer la obra (era una comedia para adultos y no para niños), lo involucró en el caótico final… Tamaño fiasco… y durísima  experiencia…    

-No jugar futbol en la escuela; así lo estableció papá desde el ingreso de Manolo, ¿Por qué?, no lo sé, sólo nos decía: ‘Es un juego vano y peligroso’… Esa era su línea… (Correr y patear la bola, salvo lesiones, no deja nada…), o sea, no valoraba el deporte como salud (Mente sana y cuerpo sano a través del deporte…), empero, viéndolo como un peligro potencial, nos alejaba para protegernos de golpes, torceduras, fracturas,… Él, en lo personal, no practicaba deporte alguno, mas, por ser caminador (salvo traslados a lugares lejanos, siempre se movilizaba a pie), gozó de buena salud y, por suerte, nos indujo a caminar con paso rendidor (como él lo hacía).

Don Rigo, el maestro de educación física, me permitía participar en todo, excepto en futbol (por disposición paterna), cuando comenzaba la ‘mejenga’, me quedaba con él viendo el juego o, si tenía algo pendiente en la clase, comunicándole a él, me iba a realizarlo, ni modo…

En la fiesta de despedida; de fin de año lectivo (para mí, la despedida del tercer grado), hubo muchas actividades bonitas y entre ellas, diversos juegos en la plaza; como la prohibición era exclusivamente para el futbol, en todo lo demás me dejaban participar y así lo hice, tomé parte en varias. Sin embargo, por lo acontecido, describiré la carrera alrededor de la plaza: -En lo personal me sentía bien preparado para correrla, porque, aunque no jugaba futbol, todas las madrugadas, Manolo y yo, corríamos por lo menos dos horas repartiendo el periódico, ejercicio suficiente para estar en buenas condiciones… Sobre el evento (la carrera) nos interesamos casi todos y, por la cantidad de participantes, el grupo organizador no encontraba como ordenarla, pero, entre propuestas y contrapropuestas, se decidieron por hacer dos grupos y una vez conformados los grupos, girando instrucciones, los acomodaron a ambos en la esquina de la escuela.  Uno en posición para salir rumbo al Norte y el otro rumbo al Este, cada grupo le darían la vuelta a la plaza hasta llegar a la meta o sea, al mismo punto de salida y, sin más discusión,  luego, al escuchar el ‘Listossss Fuera’. Todos corrimos, a mí me tocó en el grupo con rumbo Este, al inicio era un molote, pero, recorridos los primeros 100 m, algunos habíamos tomado la delantera y, ya fuera del montón, nos sentíamos en competencia. Sin embargo, estando en lo mejor de la carrera, algo lógico pero no pensado ocurrió al llegar a los 200 m, nos encontramos con el otro grupo (los de rumbo Norte) y eso fue caótico…, se dieron choques entre punteros de un grupo y del otro, yo choque…, al venir uno concentrado en la carrera y con la cabeza gacha, no ve a quién, de igual forma, viene por lado opuesto y, más de uno, al pegar cabeza contra cabeza, quedaba medio atontado. Luego, al encontrarse los dos grupos compactos, se armó la de San Quintín, fue un mare mágnum, todos querían pasar y, por más intentos realizados ninguno pudo, hubo golpeados y, en especial, quienes habían quedado en el suelo atontados por el golpe, de feria, fueron pisoteados cuando se dio el desorden,… se restableció la calma, pero no el evento, se acabó la carrera,…

-A finales de enero del 48; faltando pocos días para concluir la campaña, en una cálida mañana, al acabar un servicio de jalar bolsas (de los muy buenos…), sólo podía regresarme atravesando la ciudad y, por curiosear, decidí hacer el recorrido en calma (no con paso rendidor como siempre) para, comparando el embanderado actual con el del inicio de campaña (cuando sorprendido con las primeras banderas interrogué a papá), estimar el avance. Resultado inesperado; realmente sentí el trabajo de los partidos y a mi entender, ambos cumplieron el objetivo (atraer votantes), así lo vislumbré al percibir el ambiente festivo de la urbe (banderas, vivas y…, la adornaban) y los votantes, de ambos bandos, gozosa y decididamente esperando el ya casi día de ir a sufragar.

Claro, por estar en cierre de campaña, el quehacer en cada grupo se sentía apresurado, trataban de aprovechar al máximo su tiempo…, un minuto perdido Podría ser la diferencia…

De manifestaciones o visitas del candidato a las poblaciones para, en presentación de plaza pública, exponer sus intenciones directamente a sus partidarios e indecisos presentes, de esta campaña (como simple observador, no era votante todavía), son pocos los recuerdos.

Realmente, de estos eventos en la ciudad de Alajuela, sólo tengo en memoria la entrada de Calderón Guardia y eso porque, por ruta, la caravana pasaba 50 m. al Oeste de mi casa y, propiamente en esa esquina, los organizadores hicieron un arco para colocar un retrato de Don Rafael Ángel (pintado por mi tio Manolo), por eso, por la cercanía y el interés familiar, me arrime a curiosear… Al ser las once de la mañana, inmersa en la algarabía tradicional, apareció la caravana y, según lo planeado, la carroza se detuvo en un punto previamente escogido para observar cómodamente el retrato. El Doctor, después de apreciarlo detenidamente, con gesto de agrado se volteó hacia mi tío y saludándolo le aplaudió, iniciando la ovación unánime de los presentes… (Emotivo homenaje para él). Luego, acabado el acto, la caravana reinició su marcha y, por razones incomprensibles para mi, al paso de la carroza, varias señoras (incluyendo mamá) decían: ‘¡El Doctor…!’ y, desvanecidas caían (era como histerismo colectivo o algo parecido)… La bulliciosa comitiva siguió y, sin otro interés, me fui para la casa…  Y, en el corto recorrido pensé, estamos a una semana del día decisivo, se nota gran interés por el acontecimiento y es lógico, ese día los votantes determinarán quién será el nuevo gobernante, por eso, al no poder votar, participaré invocando a lo Alto… por el mejor resultado… Hasta entonces…

Continuará…

jueves, 14 de junio de 2012

Beto, continuación (III)


Las curaciones caseras; en la vivencia anterior (El deterioro sanitario), conté sobre las plagas y enfermedades resultantes e incluí, para cada caso, un ejemplo del remedio casero usado. Era lo acostumbrado en esos tiempos, en todas las casas había hierbas medicinales y las llamaban así porque, tradicionalmente, las usaban para la cura de diferentes padecimientos y esa transmisión, posiblemente de procedencia indígena, las mamás la conocían bien, sabían cuál de ellas aplicar en cada caso. Es justo reconocerles su acierto, cuando alguien sentía algún malestar, se lo comunicaba a su mamá y, dando el diagnóstico, le decía tráigame una ramita de ‘tal cosa’, con ella hacían un bebedizo o ungüento y, bebido o puesto el mismo (según fuera el caso), de inmediato se iniciaba la recuperación. Antes lo hacían así, a pura práctica; ahora, por los diversos estudios realizados a esas plantas, se conocen las sustancias actuantes sobre el organismo humano contenidas en ellas (Entre otras; antibióticos, azúcares, grasas, proteínas, resinas, vitaminas, aceites, minerales,…) y cómo los efectos terapéuticos de esas sustancias actuantes intervienen en el organismo, especialmente en la o las partes afectadas, aún se utilizan, en menor grado siguiendo la tradición mencionada y, en grado mayor o comercial, hay fincas dedicadas a producirlas para proveer a los procesadores de medicamentos y también, si no me equivoco, hay quienes se dedican a la medicina natural, la cual, comparada con los medicamentos químicos, es mucho más asimilable por el organismo.

En el patio siempre había; entre otras: Albahaca; para trastornos digestivos. Juanilama; para agruras, colitis y gastritis. Romero; para sistema digestivo (antiséptico y en contra de gases), combatir parásitos y mejorar circulación. Hierbabuena; para las afecciones estomacales, el dolor abdominal -  menstrual u ovárico, ardor al orinar, curar las heridas y combatir la bronquitis. Salvia; para aliviar las molestias del estómago, el dolor de cabeza y los mareos. Culantro Coyote para el dolor de pecho, la indigestión  y el vómito. Orégano; para combatir las afecciones bronquiales e inflamaciones de las amígdalas y la garganta… (Malva, ruda, sábila, albahaca, perejil, apio,… También, aunque no sembrado en el patio, pero siempre había en cada casa Jengibre, borraja, tilo, manzanilla,…). Ésta era una práctica “2b“ (buena y barata), con la cual, resolvían todas las afectaciones comunes de la salud, digamos de grado menor, porque, para un caso serio como el tétano de Manolo, era indispensable la presencia del doctor. Esta medicina casera la complementaban con los masajes para las pegas (trastorno estomacal), golpes y torceduras. También, para atender daños mayores como fracturas, había algunos masajistas muy experimentados, tal es el caso de don José Castro en Alajuela, a quién recuerdo con admiración. Cuando había partido en el estadio, ahí estaba él para, de presentarse lesiones  durante el juego, atenderlas. El resto del tiempo, salvo cuando lo llevaban a atender algún paciente, lo pasaba rondando por el costado Norte del mercado y, si alguien lo buscaba para algo leve, ahí mismo lo trataba. Caso contrario, cuando por el tipo de lesión el paciente no podía movilizarse o se requería privacidad para atenderlo, él iba a la casa del sufrido y, con su conocimiento, lo aliviaba. Para ilustrar lo mencionado, basta un ejemplo de cada caso:

-Un dislocamiento del pulgar derecho sin tratanza, no recuerdo el origen pero si la consecuencia, sanó generando un abultamiento en la parte superior del mismo (lo llamaban goma). Con el tiempo, por su tamaño, comenzó a entorpecer los movimientos del dedo y, preocupado, fui al mercado a buscar a don José, quién, al mostrarle la mano me preguntó la causa y mi respuesta fue, no sé… Sin embargo, por su actuar, él si sabía y para corregir el daño, masajeando la goma suavemente y  explicándome porqué se formó, fue atrayéndome al tema y, cuando más concentrado estaba, sentí una breve pero profunda sensación de dolor y en un ‘Ay’ pasó. Listo dijo don José, eso era todo, el dedo está montado y para deshacer la goma, póngase alcohol con alcanfor durante ocho días… Efectivamente, a los ocho días estaba totalmente sano y sin ninguna molestia hasta la fecha. ¡Cómo sabían estos señores,…,! para hacer el jalón requerido y montar el dedo sin movimientos contrarios de mi parte, con sabias explicaciones, me abstrajo de la operación e introdujo en la explicación, así, fácilmente lo logró. 


Dibujo: Beto 2012
- Se accidentó papá; al llegar a casa, como a las once de la mañana, sentí un ambiente confuso y, efectivamente, en el cuarto de ellos encontré el barullo, una palangana grande embadurnada de yeso, un poco de gaza, tijeras y otros implementos… En la cama estaba papá, con su brazo izquierdo estirado sobre un banco y don José Castro (masajista experimentado), sentado al lado de la cama y frente al brazo, terminando de enyesarlo, mamá y mi hermana Virgi atentas por cualquier cosa, poco después del cuarto, toda la prole ansiosa por conocer resultados. Al verme, mamá se me acercó y me contó lo sucedido… Su papá, dijo, estaba trabajando donde don Juan y, por un fallo de la escalera, calló golpeándose el costado izquierdo. Mande a traer a Don José, él le detectó fractura en el brazo y en tres costillas de ese costado, requería intervención inmediata, se la dio y todo está listo, las costillas montadas e inmovilizadas y el brazo prácticamente enyesado, está terminando el afinamiento superficial. Ciertamente, al poco rato don José dio por finalizada la operación  e informando  sobre el tiempo de reposo, un mes para las costillas y tres meses para el brazo, se tomó un café, recibió los tres colones de sus honorarios y se fue rumbo al mercado, por si alguna otra persona lo requería… 

Al inicio de la tarde, 1:00 p.m., llegó don Juan bastante preocupado y preguntando por Mado, (en la hora de almuerzo le contaron lo sucedido), se le explicó lo actuado y preguntó ¿Cuál médico lo vio?,  ninguno le respondió mamá, lo puse en manos del creador y de don José Castro. Eso está muy bien, pero, para estar seguro, necesito un dictamen profesional, puedo hablar con él, si claro… Ingresó  y lo dejamos con papá… Don Juan lo convenció de ir al Hospital para, tomadas las placas respectivas, tener la opinión del Dr. Rodriguez sobre el caso, Así lo hicieron, papá, con un poco de ayuda, se montó en el carro con don Juan y se fueron… Un par de horas después, regreso tal y como se fue; eso sí, muy contento porque el doctor les dijo: ‘Todo está bien, hasta el tiempo de reposo’… Realmente, esos señores, eran admirables.

Cara lección;  empero, con ese accidente, papá ganó experiencia: A su manera (más comentarios y consejos recibidos), interpretó lo ocurrido y, acostumbrado a la enseñanza por transmisión, siempre nos decía: ‘cuídense de los pisos encerados o brillantes son traicioneros, para trabajar en ellos con escalera, envuélvanle las patas con gangoche’. Excelente consejo, aprendió la lección tardíamente, mas, cómo siempre afirmaba, ‘vale más tarde que nunca’.

Lo ocurrido; claramente señala como causa, ‘El peligro potencial creado’ y dos concausas causantes del percance 1. Por costumbre… (Lo produjo) y 2. Por desconocimiento… (Lo activo).   1) El mucho hacer algo nos conduce a la práctica y, eso, nos resta malicia. En este caso, papá, por la costumbre, llego puso la escalera en el sitio requerido para el trabajo a realizar y, sin considerar ningún otro factor, subió… 2) Podríamos preguntarnos ¿Por qué no pensó en otros factores?, y la respuesta es obvia, por desconocerlos; lo ignorado no se ve y, por ende, no se considera. Él  estaba frente a un peligro inminente pero no lo vio, porque, además de ser lego en la teoría de la física, por lo visto, nunca se había llevado ningún susto al respecto o sea, sólo tenía práctica. Por ello, aplicándola, al poner su escalera de abrir en un piso de madera encerado y sin ningún antideslizante entre ambos (gangoche, cartón,…), creó un peligro potencial sin darse cuenta y al subir (ignorancia), con su peso, activo el deslizadizo apoyo iniciando el resbalamiento de las patas, esa acción fue tensando el mecate sostenedor hasta superar su resistencia y reventarlo, permitiendo el súbito estiramiento de la escalera y el tumbo de su ocupante, en este caso papá… 

Lástima, muchos accidentes de este tipo (desconocer) podrían evitarse sí, durante la etapa de formación, en matemáticas y física se realizaran prácticas con problemas de este tipo para, además de imprimirles atracción y comprensibilidad, darles aplicabilidad en el diario hacer. (Una simple escalera de abrir, puesta sobre un piso deslizante y sin aislante, se convierte en un peligro potencial, porque, el peso de quien suba, genera fuerzas de impredecibles consecuencia).

Se enfermó la abuela; el primero de enero, a temprana hora, mamá se fue para Puntarenas, le habían avisado sobre la gravedad de la abuela, el día cinco regresó con la misión de llevarnos, la abuela quería vernos… Hizo los preparativos y, al día siguiente, salimos rumbo al puerto. Íbamos disfrutando el viaje, como siempre, cuando, apenas reiniciándolo después de la parada de Orotina, apareció su tio Chus, un hermano de la abuela, saludó a mamá y le dijo ¿vas para el entierro? Y, eso, cambió todo, mamá se descompuso, el Oficial del tren corrió al final del carro y accionó la llave de una tubería ahí ubicada (aire comprimido), con ello, mandó una señal al maquinista y se detuvo el tren, le dieron la atención requerida, luego, una vez restablecida, seguimos.  Al llegar a Puntarenas, en la Estación, estaban mis tres tíos (Johan, Goyo y Quincho) esperándola para darle la noticia (lástima, con la noticia bien dada, tal vez se hubiera afectado menos…).  Al llegar a la casa y encontrarse con las hermanas (Anita, Mira, Tere, Tina y Flor), se mostró resignada y, como era la mayor, comenzó a disponer. Esa fuerte reacción, me imagino yo, en parte se debió a la impactante e inesperada noticia, ella iba con la ilusión de llegar donde la abuela  con nosotros y con la nueva se frustró, no pudo cumplir su promesa…   
  
El entierro de la abuela; ese mismo día, en horas de la tarde, se efectuó el sepelio y por un par de cosas diferentes, me dejó recuerdos imborrables. Su inicio habitual, condujeron sus restos mortales a la Iglesia y, finalizada la ceremonia, continuamos hacia la Estación del Ferrocarril, ahí estaba un tren esperando (treparon el ataúd), lo abordamos  y proseguimos en tren hasta el frente del Cementerio en Chacarita (Esto lo tornó diferente…, me sentí en un tren familiar…); de ahí, proseguimos hasta el lugar preparado para el enterramiento y, después de lo acostumbrado (verla por última vez, encomendarla,…), colocaron el féretro en el fondo de la fosa e iniciaban el relleno, cuando, mi tio Goyo se lanzó dentro y repetía: ‘entiérrenme con ella,….,…,’), no sé porque lo hizo. Algunos runruneaban ‘está beodo’ y, por lo ocurrido, no había ninguna duda, pero, sacarlo, eso sí fue difícil… Él, no hacía ningún intento, estaba dispuesto a quedarse y, por las dimensiones de la fosa (ajustada a la caja), era prácticamente imposible meterse a sacarlo. No obstante, para terminar de llenar, debían sacarlo y así lo hicieron, varios se tiraron de panza al borde de la sepultura y, no sé cómo, lograron agarrarlo, ponerlo de pie y sacarlo; tamaña confusión. En seguida, terminada la inhumación, abordamos el tren y, ya oscureciendo, llegamos al puerto.

Por la noche; en torno a la mesa del comedor, con el bombillo encendido y un par de canfineras para alumbrarnos (pésimo servicio eléctrico), estábamos reunidos con el abuelo (Rafa) contando diversas historias, cuando, Morales el esposo de mi tía Mira (quién, por sus frecuentes viajes a la cocina, seguro estaba tomando), sacó el paquete de cigarrillos, ofreció (tres le aceptaron), repartió y los guardó. Después, saco un billete de cien colones (la máxima denominación para entonces), lo arrollo a lo largo y, arrimándolo a la canfinera, le prendió fuego para usarlo como encendedor, todos a gritos le repetían ‘apáguelo,…,…’, no hizo caso, cuando terminó su caro capricho ya el billete estaba prácticamente consumido. Todos se lamentaban por lo ocurrido, lo regañaban por la crueleza, tanta gente necesitada y usted quemando dinero, pero, él, no se daba por aludido, parecía haber disfrutado su acto de fanfarronería. Según mi tía, se trataba de un nuevo defecto, posiblemente, en alguna juerga reciente, alguien lo hizo, le gustó y lo ha practicado ya dos veces, tratare de persuadirlo, dijo...

Lo escuchado en torno al aprovechamiento del dinero, fue aleccionador, por dirigírselas a Morales, parecía un desperdicio, pero, entre lamentos y regaños, definieron su correcto uso.

‘El dinero, como medio proveedor del sustentamiento familiar, nunca sobra, siempre habrá algo para invertirlo y, si no lo hubiera, se ahorra para cubrir necesidades futuras, propias o ajenas, hay muchas, muchas,…, familias necesitadas’. Resumidamente le dijeron:

‘La llama del billete consumió su esfuerzo y, lo peor, sin nadie disfrutarlo’

Terminado lo funéreo; mamá nos dijo: Bueno, ya la abuela descansa en paz y estoy segura, desde arriba ya los vio, por eso, para seguir adelante con lo nuestro, debemos regresar a Alajuela. Ay, no…, exclamamos, tía nos invitó a rezar. Sí, respondió, hoy rezamos aquí, mañana regresamos y le seguimos rezando en casa… Así se hizo…

Reiniciando el curso lectivo;  mi tercer grado ya, una tarde, la niña Berta nos dio un documento para llevar a la casa, con el cual, además de comunicar a los padres la presencia del Dentista en la Unidad Sanitaria (Centro de Salud Pública, hoy, bingo de la Cruz Roja) y de indicar la exclusiva atención de escolares, enlistaba los posibles servicios a optar  e indicaba: Si su hijo requiere algún servicio, márquelo y firme autorizándolo.

Cuando llegué a la casa y entregué el papel, mamá me dijo: ‘Esos dos dientillos de leche encaramados van a dañar los nuevos’, sí, le conteste, ya comienzan a estorbar, mejor quitarlos. Ella marcó extracciones (2), lo firmó y me lo dio.

Al día siguiente, por la mañana, la niña Berta recogió los mensajes autorizados, se los entregó a  Juana (la portera) y continuamos trabajando. A media mañana, pasaron unas enfermeras llamando a quienes  estábamos autorizados para ir al Dentista; salimos, nos acomodaron en fila y nos fuimos para la Unidad Sanitaria (recorriendo 100 m al Oeste y 200 al sur de la Escuela), llegamos y, la misma fila la acomodaron para, haciendo el giro señalado (entrar por la puerta lateral y pasando el consultorio, salir por el frente para continuar la fila hacia la lateral…) pasar dos veces por el consultorio. La primera  para inyectar y la segunda para la extracción. Parecía muy bien, pase me inyectaron los dos dientes encaramados y seguí la fila, mientras avanzábamos sentí como se iba adormeciendo la encía y, sin mucho dilatar, muy contento me senté de nuevo en la silla, y, en un chuc-chuc, fuera los dos dientillos. Hasta el momento, todo muy bien, yo diría maravillosamente bien, con buen trato y sin pérdida de tiempo me hicieron lo solicitado. Pero, el Dentista (un señor un poco mayor), me dijo: tiene una muela inferior cariada ¿la sacó? Y, por lo antes experimentado, le dije ‘Sí’, de inmediato sentí donde atenazó una muela del fondo y comenzó a jalar, como no podía, sin soltarla, le pidió a las enfermeras sostenerme de los brazos, luego, con la rodilla, se apoyo en el brazo de la silla (casi en mi estomago) y siguió jalando, de pronto, no sé por qué, me soltaron y, tirándome de la silla, corrí despavorido hasta la casa. ¿Qué pasó? Dijo mamá, le conté y, revisándome, afirmó: sólo los dos dientillos le extrajo, la muela está maltratadilla pero está, no la pudo sacar… Y, dando por cerrado el caso…, me dio agua con sal para enjuagarme y un bebedizo para aliviar el dolor o calmar el susto, no sé…

Para ser justo, a los encargados de la organización les mantengo la calificación, pero, el dentista, por su ligereza (intentar extraer una muela sin autorización, sin inyección,…, y sin fuerza), pasó de extraordinario a ordinario en un solo tumbo…

El Comedor del Patronato y la Gota de leche; estaban ubicados junto al costado Oeste de la Unidad Sanitaria. En el primero; todos los días le daban almuerzo a gran cantidad de escolares, era un salón muy grande y se llenaba mínimo dos veces. En la escuela me dieron una tarjeta para almorzar ahí, pero, por formación, en casa siempre nos decían ‘Deben ganarse lo que se comen’ y, en ese comedor, sólo era llegar comer e irse, no podía practicar la enseñanza… Por eso, para no despreciar a quienes me escogieron y realizar lo aprendido…, hable con los encargados y me aceptaron como colaborador, así, llegaba y pasaba directo (no hacía fila), guardaba los cuadernos (siempre venía o iba para la escuela, según el horario) y les ayudaba a servir (me enseñaron a llevar tres platos por viaje), así unos repartiendo cucharas y fresco, otros sirviendo el plato, rápido terminábamos y luego, juntos los trabajadores y colaboradores, almorzábamos…

En la segunda; la Gota de Leche, era un servicio para las madres, no sé como operaba, pero, si recuerdo, por las mañanas, ver muchas señoras retirando las botellas de leche para sus niños…   

Mi primer trabajo fijo; en la casa de la familia Lara-Chinchilla, ubicada 100 m Sur de la Iglesia de La Agonía, Casi al frente de la casa donde, con aquel temblor de octubre…, nos cayó la pared y por poco quedamos aterrados (Manolo y yo) o sea, donde nos reiniciamos al regreso del malogrado viaje al puerto… El trabajo era sencillo y podía alternarlo con la escuela, consistía en entretener  y cuidar los chiquillos (lo practiqué en casa cuando el cambio), así, doña Margarita, tranquilamente se dedicaba  a sus quehaceres y yo, me ganaba un salario semanal, jugueteando…

Era un lote esquinero y espacioso, con frente a la Calle Ancha (20 m) y por el costado Norte, un frente largo (50 o 60 m), en la esquina estaba la casa (con patio lateral), tenía un corredor grande atrás en donde estaban las pilas, los baños y letrinas e inmediatamente después un pequeño patio trasero, separando la casa de la caballeriza (Danilo, el esposo de margarita, era domador), el resto eran patios para realizar actividades con los caballos y en la esquina trasera interna, había un enorme hueco en donde depositaban los desechos de la limpieza de las cuadras (aserrín con estiércol) y cuando estaba lleno, lo vendían al mejor postor (lo utilizaban para abonar cafetales).

La caballeriza tenía, además del paso privado a la casa, acceso externo a través de un pasaje central amplio (entraban y salían a caballo), con ocho cuadras, cuatro a cada lado del pasaje, una, la del fondo a mano izquierda entrando, la ocupaba permanentemente ‘EL CACIQUE’, un robusto y bien domado percherón, propiedad de Danilo. Lo tenía para padrear,  pero, seguro para promocionarlo disfrutándolo, a toda actividad con tope lo llevaba; por lo menos una semana antes le hacían trenzas para, el día de la actividad, lucirlo con su crin ondulada y sus pasos elegantes. Era muy dócil, por eso, a cualquier hora, podía entrar a la cuadra con los chiquillos, le llevábamos comida, lo rasqueteábamos, le hacíamos trenzas,… y, ese enorme animal, se dejaba, los chiquillos lo tenían como su gran juguete…

Las otras cuadras eran ocupadas por caballos en proceso de doma (llegaban sin desbravar, pero, con el tiempo, a fuerza de ejercicios y enseñanzas aprendían a obedecer). Danilo y su hermano Coco eran los domadores, también, para las labores asistenciales, trabajaba con ellos Manu Zonta. Al principio, para bajarles la bravura, utilizaban métodos fuertes y, poco a poco, conforme iba asimilando, comenzaban con los ejercicios y enseñanzas hasta lograr su docilidad. Cuando aprendían, respondían rápido a cualquier instrucción dada. Una vez, estando en la caballeriza (a mí me gustaba ir… y apenas tenía chance…), me dijo Coco ‘Beto, tráigase ese caballo’, voltee la mirada y lo vi, estaba en el patio listo para montar y, con la rienda, amarrado a una de las argollas para eso puestas en la pared, llegue lo solté y, para llevármelo agarre sólo un lada de la rienda y jale, el caballo dio vuelta y como yo seguía jalando, continuo dando vueltas y guindando de la rienda yo también, mas, al oír a Coco gritar, ‘suéltese’, lo hice y, con el impulso, paré en la cerca de piñuela. Por suerte fue sólo el susto y con la explicación de Coco, me quedó claro, para jalarlo hacia delante, es necesario asir los dos extremos de la rienda, porque, si jala sólo uno, el animal gira para el lado que jale (Así, con lo aprendido, eliminé la posibilidad de un accidente por desconocimiento).

Doña Elena, la mamá de Danilo, les hacía las tortillas y, cuando trabajaba por la mañana, iba con los chiquillos (Chisco, Dasy, Charly, Meme, Margari,…) a traerlas y siempre me acuerdo, apenas llegaba, ella cogía una tortilla caliente, le untaba manteca con pringues de sal y me la daba… Uh… que rico, valía la pena…   

Continuará

martes, 29 de mayo de 2012

Beto continuación (II)


Respuesta aclaratoria; en la publicación anterior, al relatar los preparativos ‘Para Semana Santa’,  mencioné el tamal mudo y, por estar prácticamente en desuso, generó interés en curiosear al respecto. Ya contesté la consulta, pero, para no dejar duda, considero conveniente generalizar la respuesta: ‘TAMAL MUDO’;  es un tamal de forma cilíndrica (como un arrollado), sin nada de relleno, pura masa aliñada y, como todo tamal, envuelto en hojas de plátano se cocina en agua hirviente. Después, frio y sin hojas, partido en tajadas lo ponen en la mesa, así, para acompañar la comida, cada uno se va sirviendo. A muchos les gusta para acompañar la sardina, por eso, en Semana Santa, era infaltable.  
           
Cambio de etapa; narrándoles lo bonito-lo no bonito y lo difícil de mi infancia (1937 a 1944), les esbocé el trajinar de una típica familia del ángulo inferior y sin ingreso fijo, de esa Costa Rica de la primera mitad del Siglo XX, cuando  abundaban los recursos naturales, pero, por falta de energía y otros acontecimientos, carente  de facilidades para sus habitantes. Y, para ampliar el boceto, les narre dos vivencias sobre las incomodidades y dificultades generadas por las políticas tomadas. La primera, las cajas de galleta, simplemente era para mostrar lo incomodo de algunas compras. Pero, el segundo, el plan medio macabro de Memo, ese es bueno espulgarlo un poquito, porque, a la ligera, aparenta algo malo y no hay tal. Si lo vemos con detalle y por partes, es el resultado de una decisión tomada en base a la causa y sin considerar los efectos. Pues, con una medida para protegernos del desabastecimiento, desabastecieron de materia prima a algunas mini empresas y, por estar ante un cierre inminente, debían hacer algo para conseguir el material y así, evitar las duras consecuencias de un cerramiento (aumento del desempleo). 

Mis padres, cuando decidieron apoyar a Memo con la custodia del dulce y la participación de nosotros en el transporte del mismo, actuaron considerando lo positivo, mantener el trabajo del grupo y, por deducción, desestimaron el desacato. Por eso, de inmediato y en presencia de Memo, nos llamaron para tratar de transmitirnos el serio problema del dulce requerido en la fábrica…, y lo más grave, afirmaron, de no dársele solución, él y sus tres operarios quedaran sin trabajo… (Con esa sencilla pero clara explicación y las experiencias por nosotros vividas, nos fue fácil imaginar el patético final). Memo tiene la solución, nos dijeron, esconder el dulce durante el transporte y custodia, para ello requiere ayuda y se la vamos a dar… (Nos explicaron el plan… y otros detalles, posiblemente para evitar visiones erróneas sobre la encubierta operación). Hasta donde recuerdo, todo salió muy bien, la fábrica se mantuvo en operación hasta el final de la crisis y mucho tiempo más. A propósito, la simulación era creíble, porque, en un par de ocasiones, al cruzársenos un policía, este se ponía en posición de firme y hacia el saludo militar al paso del féretro… (Cajón).

Imploremos por el no retorno de situaciones similares, pero, de darse y requerir meditas protectores, debe considerarse lo vivido e incluir excepciones en defensa del trabajo…
Considerando suficientes las vivencias de infancia, abro la página escolar…  

Etapa escolar; tenía muchas ganas de llegar y al lograrlo me dejaron esperando. Cuando fui a matricularme para el curso lectivo de 1944, me faltaba poco para cumplir los siete años y no me aceptaron. Porque, según reglamento, para ingresar se requería siete años cumplidos y cuando los cumplí (26 de abril), regresé y ya estaba cerrada la matrícula, ni modo a esperar hasta el otro año.

Otra de las frases usadas por mis padres era ‘El tiempo perdido, hasta los Santos lo lloran’, así nos enseñaron a aprovechar el tiempo, a utilizarlo en cosas de valor (trabajo, estudio, arte, descanso,…), y nunca desperdiciarlo en inutilidades, en cosas sin valimiento y, mucho menos, si estas afectan a los demás. Por eso, para aplicar las enseñanzas y evitar el llanto de los Santos, mientras llega el momento de estudiar, el tiempo lo dedicare a, recordándoles lo políticamente relevante en ese año de 1944, encausarlos hacia lo acontecido al final de esa década.

-Cambio de gobierno; vencido su periodo de gobierno, el Dr. Rafael A. Calderón Guardia le entregó el poder al Lic. Teodoro Picado Michalski (1944-1948), quién, con respecto al gobierno anterior, mantuvo las reformas sociales, se distanció del comunismo, censuró la corrupción y el nepotismo, mantuvo la relación con la Iglesia Católica y, en lo económico, tomaron medidas tendientes a sanear el fisco… (Ley de Presupuesto, Defensa Económica, Centro de Control, La Tesorería Nacional, impuesto a la renta,…). También, por su protagonismo en el cambio, en este período debemos recordar el regreso de don José Figueres Ferrer, quién, por un mensaje radial emitido en contra del gobierno de Calderón, en 1942 fue encarcelado y expatriado…  

La desconfianza en el proceso electoral creó inestabilidad política (constantes luchas, actos terroristas, conspiración contra políticos, atentado contra edificios…). Don Teodoro trató de conciliar y creo reformas, pero, aún así, no fue suficiente. La oposición, exigiendo garantía de elecciones libres para el 48 (sospechaban de un fraude para elegir por segunda vez a Calderón), llevó a cabo la ‘Huelga de Brazos Caídos (27-jul. al 2-ago. de 1947), movimiento organizado por los patrones (cerraron bancos, comercios, industrias… Las medidas represivas del gobierno generaron saqueos, balaceras…). La huelga termino cuando, para las elecciones del 48, el gobierno garantizó imparcialidad electoral e injerencia de la oposición en el proceso…

Los mariachis; sobrenombre distintivo de los calderonistas, nace en esa Huelga de Brazos Caídos, de la cual hay mucho escrito, empero, por ser una anécdota curiosa, les contare los recuerdos  sobre ese perdurable sobrenombre: 


La oligarquía no quería el regreso de Calderón… y sintiendo todo listo para una fraudulenta reelección, optó por presionar con la huelga. La contraparte, el caldero-comunismo como lo llamaban, considerando el movimiento como una amenaza a las reformas sociales logradas (CCSS, UCR, El Código de trabajo,…),  se aprestaron a defenderlas, para ello trasladaron militantes de la zona Sur (lugares cálidos) a San José para reforzar la protección y, para cubrirse del frio, le dieron una cobija roja a cada uno, la cual, al usarla, los asemejaba con esos campesinos mejicanos con sarape. Por eso, los huelguistas (empresarios, comunicadores,…), despectivamente los llamaron mariachis y, aunque la vestimenta no es mariachi, así se quedaron. Después de todo, con el tiempo, el grupo se identificó con el sobrenombre y lo convirtió en su identidad.

Curso lectivo 1945; ingrese a la Escuela Ascensión Esquivel en Alajuela, era la más cercana a casa, saliendo por el lote vacío y medio encharralado por donde ingresábamos con el dulce, caminaba 350 m. al Norte y llegaba a la Escuela. Era muy bonita y bastante grande, con muchas aulas, salón de actos, oficinas administrativas, servicios sanitarios,… Al costado Este un gran patio donde hacíamos las prácticas de agricultura y al puro frente, la Plaza Acosta de uso comunal y también para las actividades de educación física. Después de la plaza o sea, frente a la escuela, plaza en medio, estaba la ‘Plaza de Ganado’ (ocupaba dos cuadras y tenía apartaderos, área de pesaje…), en donde, lunes a lunes mercaban ganado… (Luego les cuento…). Al costado Oeste de la Plaza de Ganado estaba el ‘Plantel del Ministerio de Fomento (actual MOPT)’ y, además de oficinas y talleres, ahí tenían la planta y los agregados  para preparar la mezcla asfáltica, la maquinaria e implementos utilizados en la construcción de carreteras y otras obras públicas (El área del plantel más la de la plaza de ganado, actualmente son utilizadas por el Instituto de Alajuela). Otra referencia importante, sobre todo por ser parte de nuestra historia, es La Fuente de la Libertad, mini parque preservando el sitio donde nació Juan Santamaría y a sólo 40 m. Este de la escuela, en la pura esquina.

Era una escuela exclusiva para varones, lástima, no era lo mejor, pero así se acostumbraba. También Manolo estaba en esa escuela y ya iba para tercer grado (la diferencia de edad y la espera para tener siete cumplidos, le permitieron adelantarme en dos años de estudio), eso me fue de gran utilidad, me vine con él y, con sus dos años de experiencia, rápidamente me orientó. Llegamos, me llevó a una pizarra grande donde estaban las listas, buscó y me dijo: ‘Le toca en el Primero A con la niña Berta’, me dejó en la puerta del aula y se fue a buscar la de él. En ese momento sentí una sensación rara, entre alegría e incertidumbre, contento por estar en  donde hacía días quería estar y dudoso del porqué estaba ahí, no tenía la menor idea… Seguro estaba petrificado, cuando se me acercó una señora y me dijo Hola, ¿cómo te llamas? le respondí Beto y, con voz muy dulce y gesto amable me dijo: A sí Betico, yo soy Berta la maestra, pase adelante… Y, con ese recibimiento, me estabilicé de nuevo y comencé a disfrutar la escuela. Estaba acomodándome cuando sonó la campana para inicio de lección. La niña Berta nos dio la bienvenida, nos resumió el trabajo a realizar durante el curso,  se presento e inició un ejercicio para conocernos, fue muy bonito y le puse mucha atención, era mi primer grupo de compañeros y quería conocerlos bien….

Después fui conociendo al resto del personal; doña Ostelina la Directora (por su edad y trato, infundia respeto) y otras maestras (Rosita, Belén, Yolanda,…) y maestros (Rigoberto, Ramón, Arturo,…) y la portera (Juana, ‘actualmente sería la conserje’); en esa forma, poco a poco, fui y me fueron conociendo hasta llegar a sentirme en una familia de recíproco buen trato. Otro detalle a recordar, frente al costado Este, en la esquina estaba la Pulpería y Bolívar, el dependiente, debía moverse con rapidez cuando, en el recreo grande, llegaba el tumulto y, como el tiempo era poco, todos pedían a la vez formando un alboroto, yo admiraba a Bolívar porque, a todos nos atendía sin hacer loco y, debo ser franco, era una venta difícil de atender, la mayoría llegábamos con cinco céntimos y, para lograr la mejor opción, preguntábamos el valor de los helados, las melcochas, las cajetas, los confites,… y, aún así, nos atendía complaciente.

El horario, además de cubrir los seis días de la semana, era alterno y con cambio de alternancia semanal. Esto, porque, en el mismo edificio operaban dos escuelas (Ascensión Esquivel y Carlos Gagini).

Prontamente, con el desarrollo diario del programa y la dedicación de la niña Berta, haciendo letras y practicando el silabario fuimos aprendiendo a escribir y leer, a conocer las herramientas básicas para comunicarse y formarse. Fue muy satisfactorio cuando, ya sin ayuda, pude coger papel y lápiz para escribir, sabiendo el significado de lo escrito o sea, leyendo lo escrito… Ya tenemos el primer paso, dijo la niña Berta, iniciemos el segundo, porque, sólo así, paso a paso llegaremos a la meta…

Repartir los periódicos; fue el primer trabajo de Manolo, a la vuelta de la casa (50 m. Oeste y 25 m al Norte), estaba la Agencia del Diario de Costa Rica, don Carlos Calvo era el Agente y su hijo Memo atendía el despacho. No sé con quien habló Manolo y le asignaron una zona para distribuir suscripciones, a las cuatro de la mañana llegaba el paquetón de periódicos y memo, formando rollos por zona, lo entregaba al encargado correspondiente y todos corrían a distribuir. El trabajo era fácil, conociendo la zona, pasar tirando el periódico por debajo de la puerta en cada casa de suscriptor, se trataba de hacerlo con rapidez, para, entregándolo temprano, darle oportunidad al cliente de verlo antes de salir a sus quehaceres. En el caso de Manolo, con más rapidez, porque, cuando tenía escuela por la mañana, máximo a las seis debía llegar a alistarse; por eso, para aligerar la distribución, en casa me nombraron ayudante y, efectivamente, entre los dos terminábamos en mucho menos tiempo, la paga no era problema, toda formaba parte del  ingreso familiar, y pude disfrutar las madrugadas corriendo de casa en casa, Manolo por una acera y yo por la otra para, con la carga repartida y sin zigzaguear, avanzar más…  

Jalar bolsas; era otra actividad para generar ingresos, las señoras venían a pie al mercado y, al iniciar las compras, buscaban quién les ayudara con la o las bolsas y, al terminar, llevárselas hasta la casa, dependiendo del peso y la distancia, le gratificaban con ₡0.10 ó ₡0.15 ó ₡0,25 (una peseta)… referente a la generosidad para pagar, se catalogaban como: muy buenas, buenas y otras. Desde luego, como ya las  conocíamos, uno buscaba servirle a las muy buenas, aceptaba las buenas cuando lo llamaban y le huía a las otras; sólo en los días muy malos, a más no haber, les brindaba servicio y no era por excluirlas sino por protegerse, porque, como era una retribución voluntaria, algunas se aprovechaban (dos o tres bolsas y más de 1 km por ₡0.15, imagínese, no era equitativo).

Manolo y yo, cuando nos correspondía ir a la escuela por la tarde y, por alguna razón, no podíamos ir a ayudarle a papá ni había otro forma de aprovechar la mañana, al terminar la distribución del periódico, íbamos a casa desayunábamos y luego al mercado a probar suerte…

En los días de ir a la escuela por la mañana, el tiempo para aprovechar era la tarde, por eso, al terminar las lecciones, llegábamos a casa almorzábamos y nos íbamos a dejarle almuerzo a papá, si él nos ocupaba, nos quedábamos ayudándole y si no, nos regresábamos para ayudarle a mamá con sus ventas de pan u otras… (Ejemplo: Cuando había una construcción cerca u otra actividad con posibilidad de vender café con pan, tortas, tamales,... Íbamos, se ofrecía el servicio y se enlistaban los interesados, después, día a día, llegábamos  con una cafetera, una bandeja con panes u otros bocadillos y otra con tasas, azúcar, cucharitas,… Ah y lo más importante, como era de pago semanal, una libreta para apuntar lo consumido por cada uno… Los sábados todos pagaban y, cuando alguno era trasladado o liquidado antes del fin de semana, nos buscaba para pagar, ah tiempos…) 

Fin de la guerra; fue dándose paulatinamente y el 2 de setiembre de 1945 fue la conclusión, la noticia causó alegría y no es para menos, el acabamiento de una guerra y más con la magnitud de esa, llena de gozo a todos. Sin embargo, recuperarse de los efectos, no es nada fácil y dura su tiempo, especialmente cuando, aunado a esas consecuencias, hay otros factores internos empeorando la situación. Ese fue el caso nuestro, mientras todos los países del mundo comenzaban a recuperarse, Costa Rica, por sus conflictos Económico-político-sociales, se mantenía sumido en crisis y sin visos de salir (Desempleo, salarios bajos, falta de vivienda,... Partidos políticos tradicionales, personalistas y, fuera del comunista, sin practicar ideología,…, una pequeña burguesía en busca de poder,…, Sindicatos, algunos comunistas,… Y mucho más.). Realmente la situación era grave y, además de los conflictos mencionados, no teníamos energía eléctrica para crear condiciones de bienestar y de producción y el deficiente sistema telefónico tampoco servía para desarrollar las actividades de intercambio requeridas o sea, no teníamos infraestructura para permitir el desarrollo…

En resumen, con el final de la guerra nos alegramos y posiblemente nos liberamos de algunas tenciones, pero, por lo vivido, la situación en vez de mejorar empeoró, seguro por los efectos de la crisis, algunos servicios públicos se habían deteriorado y comenzamos a sentir los efectos (Enfermedades, mayor desempleo, escases de vivienda y otros,…).

El deterioro sanitario; generado por la crisis, se hizo presente con el brote de algunos insectos como pulgas, piojos, niguas, totolate,… y algunas enfermedades como, entre otras, la tos ferina, el catarro, las erupciones,… Uno procuraba no contagiarse, pero, ante tal brote, no se escapaba y menos si, por cuidar o no tener zapatos, andaba descalzo…

-La pulga; un insecto sin alas, como de dos milímetros, color negro rojizo, cabeza pequeña y patas fuertes y largas para dar grandes saltos. Se anidaban debajo de los pisos de madera y después llegaban a los colchones o esteras y por la noche se daban gusto picando…. Los perros son especiales para acarrearlas. Usaban ramas de apasote debajo del colchón para ahuyentarlas.

-Piojos; insecto sin alas, de dos a tres milímetros, color pardo amarillento, cuerpo ovalado y chato, con patas terminadas en uñas y por ser un parásito…, con trompa para, anidado en el cuero cabelludo, chupar la sangre. La escuela era un lugar de contagio, cuando llegaba alguno con piojos, con seguridad nos los pegaba. En la casa, mamá siempre andaba atenta y apenas tenía tiempo o veía a alguno rascándose la cabeza, venga para revisarlo, porque, decía, ‘Es mejor prevenir que lamentar’ y tenía razón, cualquier descuido se le cundía la cabeza y, a veces, el único remedio era rapar al paciente.

-Las niguas; insecto parecido a la pulga, pero mucho más pequeño y de trompa más larga. Las hembras fecundadas penetran bajo la piel, principalmente en los pies, y allí depositan la cría, ocasionando mucha picazón y, descuidas, úlceras graves. Utilizaban una aguja para extraerlas. 
-El totolate; piojillo de las aves y especialmente de las gallinas. Como en casi todas las casas había gallinas (para poder comer huevo), era necesario higienizar los gallineros, acostumbraban regar cal en el área de las gallinas, como protección.

-La tos ferina; enfermedad infecciosa del árbol respiratorio, caracterizada por un estado catarral, con accesos de tos convulsiva muy intensos. A todos nos dio y con medicamentos caseros nos restablecieron. Para la tos usaban el ‘Jarabe de Rábano’ (casero), cogían rábanos de la huerta los  cortaban en tajadas y, bañándolos con azúcar, los ponían en el techo a serenar y el jugo meloso resultante, era buenísimo para la tos (actualmente venden el Jarabe de Rábano, pero, por ser patentado, resulta más caro).

-El catarro; Inflamación aguda o crónica de las membranas nasales, con aumento de la secreción normal. Frecuentemente andábamos catarrosos (el clima, la lluvia,…,  nos afectaba y listos…). La receta era, una buena friccionada y una limonada bien caliente (aguadulce cargado de limón).

-Las erupciones; aparición y desarrollo de granos en la piel, era incomodo y de mal aspecto, aparecían en las brazos y las piernas. Lo trataban con crémor, un polvito amarillo de uso externo (tartrato ácido de potasa). 

Con estos ejemplos, entre otros, les dejo una idea de la decadencia sanitaria de la época (cuando la crisis afectó los servicios públicos) y, como también golpeó a la población, había mucha gente descalza (nosotros teníamos zapatos para el uniforme escolar, pero, para hacerlos durar, apenas llegábamos de la escuela los guardábamos y  a andar descalzos), y, si los zapatos son protección, el no uso de ellos facilitaba los contagios (doble influencia de la crisis).


Continuará
Los textos y fotografías de este blog están bajo mis derechos de AUTOR, Heriberto Arroyo